En el marco del Proyecto de Formación en Prevención de la Violencia y Protección de Personas en Situación de Vulnerabilidad, los días 19 y 20 de noviembre se desarrolló con gran participación el Taller de Comunicación Asertiva, Gestión del Estrés y Gestión de Conflictos, dirigido a las y los colaboradores del Centro Loyola Ayacucho. Esta iniciativa formativa estuvo orientada a fortalecer las capacidades personales y colectivas necesarias para la construcción de entornos laborales saludables, seguros y libres de violencia.
El taller fue facilitado por Patricia Cabrerizo, psicóloga por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y docente de meditación y consciencia plena (Mindfulness) para la promoción de la salud, quien brindó un acompañamiento cercano y especializado, integrando enfoques psicológicos, educativos y contemplativos.
Esta actividad se enmarca dentro del proceso de fortalecimiento institucional dirigido a las organizaciones coparte de MISEREOR, con el objetivo de promover culturas organizacionales basadas en el cuidado mutuo, el autocuidado, la comunicación respetuosa y la prevención de situaciones de violencia en los espacios de trabajo. A través de este enfoque, se busca consolidar equipos más cohesionados y conscientes de su impacto tanto interno como en las poblaciones que acompañan.
Durante las jornadas formativas, las y los participantes tuvieron la oportunidad de conocer, reflexionar y practicar herramientas clave vinculadas a la gestión del estrés, la comunicación asertiva y la gestión constructiva de conflictos. Mediante dinámicas participativas, ejercicios prácticos y espacios de diálogo, se abordaron temas como el reconocimiento de emociones, la escucha activa, la expresión clara y respetuosa de necesidades, y la resolución de conflictos desde una perspectiva no violenta y colaborativa.
El taller permitió reforzar la importancia de estas competencias para el entendimiento mutuo, el trabajo en equipo y la construcción de ambientes laborales saludables, donde prime el respeto, la empatía y la corresponsabilidad. Asimismo, se promovió una mayor conciencia sobre el cuidado emocional como un pilar fundamental para la prevención de la violencia y el bienestar integral de las personas.
El impacto de este proceso formativo se refleja en el fortalecimiento de relaciones laborales más empáticas y respetuosas, una mayor sensibilidad frente a las dinámicas de estrés y conflicto, y el compromiso colectivo de seguir construyendo espacios de trabajo más humanos, colaborativos y libres de violencia, en beneficio no solo de los equipos de trabajo, sino también de las comunidades y poblaciones que el Centro Loyola Ayacucho acompaña en su labor pastoral y social.
Agradecemos de manera especial a Patricia Cabrerizo por su valiosa guía y disposición para compartir sus conocimientos y experiencia, así como al equipo del Centro Loyola Ayacucho por su activa participación, apertura y compromiso con estos procesos de transformación personal e institucional.