El Centro Loyola Ayacucho, junto a los miembros de la Comunidad Nativa de Anato, celebró con profunda alegría el inicio de los sacramentos en la comunidad, resultado de un proceso de introspección, diálogo y preparación espiritual llevado a cabo de manera conjunta. Esta importante celebración incluyó un bautizo colectivo y la confirmación de varios miembros de la comunidad, consolidando un paso significativo en la vida de fe de sus integrantes.
En esta ocasión, 10 niños y 1 adulto recibieron el sacramento del bautizo, incorporándose plenamente a la fe católica y comenzando un camino de pertenencia y formación espiritual dentro de la Iglesia. Asimismo, 2 adultos recibieron el sacramento de la confirmación, reafirmando su compromiso como hijos e hijas de Dios y abriendo un camino renovado de esperanza, fe y participación comunitaria.
La celebración fue posible gracias a la respuesta institucional ante el pedido de los propios miembros de la Comunidad Nativa de Anato, quienes expresaron su deseo de participar activamente en la vida de la Iglesia Católica, respetando y caminando desde su identidad cultural y espiritual propia. Este acto de fe refleja la riqueza de la interculturalidad y la armonía entre tradición, espiritualidad y pertenencia comunitaria.
El acto litúrgico estuvo presidido por el P. David Samaniego, SJ, quien acompañó a la comunidad en todo el proceso de preparación sacramental, asegurando que la experiencia fuera profunda, significativa y respetuosa de los valores culturales y espirituales de la comunidad. La jornada se vivió en un ambiente de alegría, fraternidad y espiritualidad compartida, fortaleciendo los lazos comunitarios y el sentido de pertenencia.
Desde el Centro Loyola Ayacucho, expresamos nuestro profundo agradecimiento a los miembros de las comunidades nativas Asháninka y Matsigenka de la región, quienes nos permiten acompañar su caminar comunitario con respeto, hermandad y espíritu de servicio. Reafirmamos nuestro compromiso de seguir construyendo juntos caminos de desarrollo, dignidad y esperanza, promoviendo espacios donde la fe, la cultura y la identidad se fortalezcan de manera conjunta.