El Centro Loyola Ayacucho, a través del proyecto “Bienestar socioemocional, desarrollo personal e incidencia para el ejercicio de derechos de adolescentes y jóvenes”, participó junto a adolescentes en el Foro público virtual “Alzo mi voz por una vida sin violencia”, desarrollado en el marco de la campaña “Una vida sin violencia ¡Hagámosla nuestra!”. Este espacio virtual fue concebido como una plataforma de diálogo, reflexión e incidencia, donde las voces de adolescentes y jóvenes ocuparon un lugar central.
Durante el foro, las y los participantes compartieron experiencias, opiniones y reflexiones en torno a la Educación Sexual Integral (ESI), reconociéndola como un derecho fundamental y una herramienta clave para la prevención de la violencia, la promoción del autocuidado y la construcción de relaciones basadas en el respeto, la igualdad y el buen trato. A partir de sus intervenciones, se puso en evidencia la importancia de contar con información clara, oportuna y adecuada a cada etapa de desarrollo, que permita tomar decisiones informadas y fortalecer la autonomía personal.
El espacio permitió también identificar desafíos persistentes en la protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes, así como reflexionar sobre las diversas formas de violencia que aún se reproducen en los entornos familiares, educativos, comunitarios y digitales. Desde una mirada crítica y propositiva, se resaltó el rol activo de la juventud en la transformación de estas realidades.
Asimismo, el foro se constituyó en un momento para reafirmar compromisos desde la sociedad civil, fortaleciendo alianzas y acciones conjuntas orientadas a la prevención de la violencia y la promoción de una cultura de paz y cuidado. La participación juvenil demostró que cuando se generan espacios seguros de escucha y expresión, las y los adolescentes se convierten en agentes de cambio capaces de incidir en la construcción de una sociedad más justa y libre de violencia.
Desde el Centro Loyola Ayacucho, se reafirma el compromiso de seguir promoviendo espacios de participación, formación e incidencia que garanticen el bienestar socioemocional y el ejercicio pleno de los derechos de adolescentes y jóvenes, contribuyendo a la construcción de entornos seguros, protectores y libres de violencia.