En el marco del Mes de la Memoria, el Centro Loyola Ayacucho, a través de los proyectos “𝐕𝐢𝐯𝐞 𝐬𝐢𝐧 𝐯𝐢𝐨𝐥𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚: 𝐂𝐚𝐩𝐚𝐜𝐢𝐭𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐢𝐧𝐭𝐞𝐠𝐫𝐚𝐥 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐚𝐝𝐨𝐥𝐞𝐬𝐜𝐞𝐧𝐭𝐞𝐬” y “𝐁𝐢𝐞𝐧𝐞𝐬𝐭𝐚𝐫 𝐬𝐨𝐜𝐢𝐨𝐞𝐦𝐨𝐜𝐢𝐨𝐧𝐚𝐥, 𝐝𝐞𝐬𝐚𝐫𝐫𝐨𝐥𝐥𝐨 𝐩𝐞𝐫𝐬𝐨𝐧𝐚𝐥 𝐞 𝐢𝐧𝐜𝐢𝐝𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐞𝐥 𝐞𝐣𝐞𝐫𝐜𝐢𝐜𝐢𝐨 𝐝𝐞 𝐝𝐞𝐫𝐞𝐜𝐡𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐚𝐝𝐨𝐥𝐞𝐬𝐜𝐞𝐧𝐭𝐞𝐬 𝐲 𝐣𝐨́𝐯𝐞𝐧𝐞𝐬”, realizó un recorrido pedagógico y reflexivo por los principales lugares de memoria de la ciudad de Huamanga, dirigido a adolescentes, con el objetivo de fortalecer su conciencia histórica, su pensamiento crítico y su compromiso con la defensa de los derechos humanos.
El recorrido inició con la visita al Museo de la Asociación Nacional de Familiares de Secuestrados, Detenidos y Desaparecidos del Perú (ANFASEP), un espacio emblemático de memoria y resistencia. A partir de testimonios, archivos y relatos históricos, las y los adolescentes conocieron los hechos ocurridos durante el periodo de violencia que marcó profundamente a la región de Ayacucho y al país, así como la lucha incansable de las familias por la verdad, la justicia y la memoria.
Posteriormente, el grupo visitó el Parque de la Memoria, donde recibieron una explicación sobre el tótem simbólico que representa este espacio, reflexionando sobre su significado como lugar de homenaje a las víctimas y de reconocimiento del dolor vivido, pero también como un llamado permanente a la paz y a la convivencia democrática.
Continuando con el recorrido, las y los adolescentes llegaron al Óvalo del Periodista, donde conocieron la historia de los periodistas que perdieron la vida en el atentado de Uchuraccay, reflexionando sobre la importancia de la libertad de expresión, el derecho a la información y el rol fundamental del periodismo en contextos de conflicto y democracia.
Finalmente, el recorrido culminó en la Placa de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), ubicada en la Plaza de Armas de Huamanga, donde se realizó un espacio de cierre y diálogo. En este momento, se reflexionó sobre la importancia de las recomendaciones de la CVR, el reconocimiento de las víctimas y la necesidad de asumir una memoria activa que contribuya a la no repetición de los hechos de violencia.
Estas experiencias no solo permiten conocer lo ocurrido en el pasado, sino también comprender que la memoria es un puente hacia la justicia, la reconciliación y la construcción de una cultura de paz. Visitar los lugares de memoria en Ayacucho invita a honrar a las víctimas, reconocer la dignidad y la lucha de sus familias, y fortalecer el compromiso de las nuevas generaciones con la construcción de un país más justo, democrático y humano.